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Capítulo 4: Pont Neuf
—Toc, toc.
—Despertémonos —decía Oliveira alguna que otra vez.
—Para qué —contestaba la Maga, mirando correr las péniches desde el Pont Neuf—. Toc, toc, tenés un pajarito en la cabeza. Toc, toc, te picotea todo el tiempo, quiere que le des de comer comida argentina. Toc, toc.
—Está bien —rezongaba Oliveira—. No me confundás con Rocamadour. Vamos a acabar hablándole en glíglico al almacenero o a la portera, se va a armar un lío espantoso.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
—Despertémonos —decía Oliveira alguna que otra vez.
—Para qué —contestaba la Maga, mirando correr las péniches desde el Pont Neuf—. Toc, toc, tenés un pajarito en la cabeza. Toc, toc, te picotea todo el tiempo, quiere que le des de comer comida argentina. Toc, toc.
—Está bien —rezongaba Oliveira—. No me confundás con Rocamadour. Vamos a acabar hablándole en glíglico al almacenero o a la portera, se va a armar un lío espantoso.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
dimanche 29 septembre 2013
Posted by Carlos Mal
Capítulo 20: El Sena
—Te tengo tanta lástima, Horacio.
—Ah, eso no. Despacito, ahí.
—Vos sabés que yo a veces veo. Veo tan claro. Pensar que hace una hora se me ocurrió que lo mejor era ir a tirarme al río.
—La desconocida del Sena... Pero si vos nadás como un cisne.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
Capítulo 36: La punta del Vert-Galant
El nuevo miraba amanecer sobre la punta del Vert-Galant, el sauce que iba sacando sus finas arañas de la bruma. Cuando la clocharde le preguntó por qué temblaba con semejante canadiense, se encogió de hombros y le ofreció un nuevo cigarrillo. Fumaban y fumaban, hablando y mirándose con simpatía.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.