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Capítulo 20: detrás de Notre Dame.
—Te tengo lástima—insistió la Maga—. Ahora me doy cuenta. La noche que nos encontramos detrás de Notre Dame también vi que... Pero no lo quise creer. Llevabas una camisa azul tan preciosa. Fue la primera vez que fuimos juntos a un hotel, ¿verdad?
—No, pero es igual. Y vos me enseñaste a hablar en glíglico.
—Si te dijera que todo eso lo hice por lástima.
—Vamos —dijo Oliveira, mirándola sobresaltado.
—Esa noche vos corrías peligro. Se veía, era como una sirena a lo lejos... no se puede explicar.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
Capítulo 36: Saint-Germain l’Auxerrois
Fumaban y fumaban, hablando y mirándose con simpatía. La clocharde le explicaba las costumbres de Célestin y el nuevo se acordaba de las tardes en que la habían visto abrazada a Célestin en todos los bancos y pretiles del Pont des Arts, en la esquina del Louvre frente a los plátanos como tigres, debajo de los portales de Saint-Germain l’Auxerrois, y una noche en la rue Gît-le-Coeur, besándose y rechazándose alternativamente, borrachos perdidos, Célestin con una blusa de pintor y la clocharde como siempre debajo de cuatro o cinco vestidos y algunas gabardinas y sobretodos, sosteniendo un lío de género rojo de donde salían pedazos de mangas y una corneta rota, tan enamorada de Célestin que era admirable, llenándole la cara de rouge y de algo como grasa, espantosamente perdidos en su idilio público, metiéndose al final por la rue de Nevers, y entonces la Maga había dicho: «Es ella la que está enamorada, a él no le importa nada», y lo había mirado un instante antes de agacharse para juntar un piolincito verde y arrollárselo al dedo.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.
Capítulo 36: La rue du Jour
La clocharde retiró delicadamente las sucesivas ediciones de France-Soir que la abrigaban, y se rascó un rato la cabeza. A las seis había una sopa caliente en la rue du Jour. Casi seguramente Célestin iría a la sopa, y podría quitarle las latas de sardinas si no se las había vendido ya a Pipon o a La Vase.
Julio Cortázar. Rayuela.
Fotos de Carlos Mal.
París, 2013.